No Todo Está Perdido

Homo sapiens sapiens, es una resultante, un nodo, de esta compleja red evolutiva de la vida que lleva ya unos 3.5 billones de años sobre el planeta tierra. La aparición del hombre, vino con un agregado adicional al resto de las especies: la conciencia. El ser humano, posee la capacidad de construir objetos mentales sobre el mundo exterior para reflexionar abiertamente sobre aspectos de su existencia. Las personas en cualquier población humana expresan una conducta intencional, con propósitos concretos, conformando así la única especie en donde sus miembros actúan en este sentido.

La mente y su conciencia, su inteligencia, permite al hombre construir una de las sociedades más sofisticadas del planeta, y así generar las condiciones para impulsar y sostener un incremento exponencial de una población que presiona con intensidad creciente al medio en donde vive, provocando contaminación del ambiente, destrucción del hábitat ecológico y extinción de especies. Pero ¿será la especie humana, el germen destructor de la vida sobre la tierra?. ¿Provocará, el hombre, su propia extinción?.

Mi respuesta es un “no” rotundo. Es más, eventualmente, la especie humana será el último instrumento natural para preservar la vida. La conciencia e inteligencia, derivada de la mente humana, ha dotado a nuestra especie con la habilidad y capacidad para secuenciar y preservar el genoma de todas las demás especies, para almacenar esa información en bancos de germoplasma o algoritmos matemáticos, para restablecer y crear nuevas especies, para manipular y crear gravedad y así desarrollar nuevos mundos en el espacio.

En pocos cientos de años, estaremos habitando alguna luna de algún otro planeta de nuestro sistema solar o construyendo algún objeto artificial que pueda soportar la implantación y desarrollo autónomo de todo un sistema biológico funcionando como lo hace hoy en dia en la tierra. Llegado el caso, la humanidad será la única alternativa que le quede al resto de las especies para continuar viviendo ante una eventual catástrofe atmosférica, geológica o cosmológica. En tales circunstancias, expresaremos el mejor instrumento para la creación y preservación de la vida.

La ingeniería genética, por ejemplo, no solo permitirá preservar especies existentes y recuperar especies extintas, sino también crear especies nuevas, algo que ninguna otra criatura está en condiciones de concretar. Esto otorga un sentido adicional a la existencia de los hombres no sólo en el plano individual sino como especie salvadora del reino viviente.

El hombre, podrá ser actualmente, depredador y destructor del ambiente donde vive, eliminando bosques y hábitats o provocando extinciones pero, al final, cargará con esa finalidad de preservar todo aquello alcanzado luego de billones de años de evolución. Es en este sentido, bajo esta perspectiva, el de la razón de ser de la conciencia, que al final no todo está perdido.

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